Archive for Octubre, 2009

Luego de huir de la catedral, León – quien al ser el antiguo regente conocía algo más de la ciudad de Atrios – les mostró una vía para llegar al canal central que cruzaba la ciudad.
En cuanto hubieron caído al río, el grupo se percató de lo peligroso de la idea: la profundidad de las aguas, mezclado con el extraño vínculo que los debilitaba, hacia imposible para algunos mantenerse a flote.
Intentando sobrevivir a las tempestuosas aguas, Lázaro optó por teleportarse fuera, mientras que León hacía caso omiso a la debilidad y una, vez fuera de los límites de la ciudad, salía arrastrando a Fauro rápidamente del canal.
Los orcos por su parte intentaban mantenerse a flote, pero al percatarse de que algunos de ellos se hundían, Grumush y Gorlok dejaron de intentar salir del río para tratar de salvar a sus camaradas.
Kopros, quien comenzaba a ahogarse, fue alentado por Gorlok para que siguiera intentándolo, a lo que el humano reaccionó positivamente, ganando éste un poco de tiempo, a su vez que Gorlok logró salir a flote y escapar del río con el joven orco que era parte de los cazadores. Grumush y el orco restante fueron atrapados por una planta carnívora acuática, la que para suerte de ellos era alérgica al metal, por lo que se soltó rápidamente ante el hacha del señor de la guerra.

León y Fauro, ya en la orilla, corrieron río abajo para intentar interceptar a los restantes miembros del grupo: todo esto que para cualquiera de los aventureros habría sido pan comido normalmente, en el estado de debilidad que los tenían las muertes de los restantes orcos vinculados a ellos lo hacía extremadamente cansador y doloroso. Lázaro, que iba cientos de metros mas atrás, pudo en su calma oír el ladrido de perros (o quizás lobos) acercándose.

Cuando encontraron un meandro más bajo, derribaron un árbol sobre el río y de esa forma, los integrantes que iban arrastrados por el cauce (flotando sobre ramas, pero inconcientes por el frío y el agotamiento) pudieron ser rescatados.
Extenuados, todos cayeron en un sueño intranquilo en una isla central del río….

rio

Pocas horas más tarde, cuando ya había caído la noche, los cansados aventureros sintieron el ruido de forajidos acercándose: las antorchas ahuyentaban las sombras y el ladrido de los perros los despertaba.
Intentando camuflarse, el grupo se enterró en el lodazal de la isla, pero el olfato agudo de los canes dirigió a los cazadores de hombres a donde se encontraba el grupo. Grumush, quien no había logrado esconderse muy bien, intento alejar a los humanos de donde se encontraban, lo que no dio resultado.
Uno a uno fueron siendo descubiertos, y mientras intentaban luchar, iban cayendo capturados ante los forajidos. León, quien más pudo resistir, también termino por caer.
Antes de un minuto, el grupo había sido capturado y los comenzaron a llevar a un lugar desconocido, aparentemente cerca de Mengus.

Tras un día de marcha llegaron cerca de la costa, a una vieja casona. Algunos de los prisioneros la reconocieron, pues respecto a ella habían numerosas leyendas: todas ellas negativas.
Gorlok intento comprar su libertad prometiendo más dinero del que le habían ofrecido a lo mercenarios, pero estos no le creyeron; Lázaro dulcificó sus palabras, pero tampoco consiguió información, ya que el brujo había sido muy artero en el combate, y los forajidos sabían que podia ahora serlo en el dialogo.
Una vez dentro de la mansión, fueron llevados a una parte trasera, donde con los ojos vendados comenzaron a ser arreados a una zona posterior del lugar.
Una vez ahí, fueron apresados y encarcelados.

celdas

El lugar donde los tenían prisioneros era una zona de pequeñas celdas blancas, con un olor a podredumbre asqueroso. Algunas manchas de sangre decoraban en lugar, pero lo peor del escenario no era el lugar, sino el carcelero, que no tardo en mostrarse.
Un ser deforme, con rostro desquiciado y sin ningún rasgo de cordura, que habitualmente se aparecía para darles alimento, pero que más frecuentemente aparecía para sistemáticamente golpearlos y demolerlos anímica y físicamente.
Tras algunos días – u horas, o meses – en este estado, el grupo ideo un plan: exhibir como aquel castigo era algo positivo, para intentar engañar al carcelero.
Mientras desarrollaban el plan, la dicha con la que los orcos recibían el castigo hizo que el torturador entrara en frenesí, perdiendo lo sistemático de su castigar y demoliendo a Grumush. El vínculo existente entre los miembros del grupo hizo que también ellos perdieran la conciencia…
Cuando el orco despertó, se encontraba en una mesa, atado. Una gran luz arriba de el daba la impresión de que fuera algo quirúrgico, pero a la llegada de un hombre bien vestido y con un delantal impecable, la situación se volvió carnicera.
Corto sorpresivamente con un chuchillo parte del flanco del orco murmurando “no te lo esperabas”, pero examinando el corte el hombre no se mostró satisfecho, y decidió tirar el cuerpo a los perros; llevado nuevamente como ganado, Grumush fue arrojado a una jauría de perros-bestia. Dichas criaturas se abalanzaron sobre él, pero el orco se escondió en las propias jaulas de los perros, y al ver el torturador que los animales no podrían devorarlo ahí dentro, entró y lo llevó de nuevo a su celda.
Mientras esto transcurría, el grupo sentía el dolor del orco por medio de ese vínculo. Cuando llego, todos se encontraban débiles.

Luego de que pasara algún tiempo, ocurrió algo inesperado: en lugar de llegar la criatura que el grupo había denominado “el Pudge”, apareció un paladín de Nirvana, quien persignándose y orando por los prisioneros, les comunico que serían entregados a la Iglesia para ser juzgados y castigados. Tras él, sin embargo, venía el torturador con las llaves.
Siguiendo las indicaciones del caballero, fueron liberados y llevados abajo, pero cuando era el turno de León de ser sacado de su celda, este le arrebató el arma al guerrero de la luz y comenzó a huir. Lázaro, aprovechando el momento, atacó al Pudge y lo dominó mentalmente, hecho que hizo enloquecer al monstruo y atacar a quien tenía a su lado: nada menos que el caballero.
En el caos y aun débiles, el grupo comenzó a subir las escaleras para salir del calabozo, pero en el pasillo estaba la cuadrilla del paladín que había entrado. Tras un breve dialogo, los clérigos fueron (engañados por el grupo) a ver qué había ocurrido con su líder, mientras que el grupo depuso sus armas y se arrojo al piso… hasta que quedaron solo dos de los paladines.
Ahí fue cuando se pusieron de pie y atacaron a sus liberadores, los que sucumbieron ante la superioridad numérica: uno de ellos resulto muerto, mientras que el otro cayó derrotado, y fue mutilado en el piso por Lázaro.
Huyendo, el grupo corrió por los pasadizos de la casona, pero sorpresivamente encontró al hombre de traje, que descubrieron que era el mayordomo del lugar. Él les condujo a la salida, pues – según explicó – su libertad había sido comprada por la gente de Nirvana.
Ya en la puerta, cuando todos hubieron salido, Grumush se retrasó y de forma abrupta golpeo al hombre mientras le decía “No te lo esperabas”, parafraseando lo que dijera su adversario cuando se encontraba atado en aquella mesa.
Aun pese a la fuerza del golpe, el mayordomo no cayó, sino que le respondió “tú tampoco te esperabas esto”, e intento dominar al orco mentalmente. “VEN” le dijo, pero el orco se resistió al embrujo.
Al ver el fracaso de su ataque y que su antiguo cautivo se escapaba, el mayordomo se vaporizo y materializo en la puerta de la casona, y les dijo al grupo que no los dejaría marchar a menos que abandonaran a Grumush. Todos parecieron aceptar, pero cuando León iba pasando, ataco también por la espalda al ya revelado vampiro, y compro algunos segundos para que el orco escapara.
Huyendo el grupo de la casona, el vampiro percibió como el sol estaba por salir y volvió a su morada, a planear una venganza terrible contra el grupo. Por su parte, el grupo se alejo aliviado de irse de ese lugar de tormentos, pensando en que ahora ya definitivamente deberían permanecer unidos, y que para ello era fundamental encontrar un lugar donde vivir. Una guarida.

amanecer

Los hechos acontecen 50 años después de la  Edad Oscura, nombre con el que se conoce la pasada época que tuvo numerosas repercusiones en todo el multiverso.

Esta historia se desarrolla en las inmediaciones de la ciudad de Atrios. Esta ciudad “grande” – comparada con otros asentamientos del área – de aproximadamente 10.000 habitantes era dirigida por un terrateniente despótico, él que trataba muy mal a sus súbditos y que por dicha razón tenía una mejor llegada con los orcos. El nombre de ese tirano era Leon.

Este terrateniente era misterioso y una de sus peculiaridades era que entraba en frenesí cuando luchaba, cosa que llamaba profundamente  a atención de los orcos, quienes también encontraban en esta cualidad un símil con su furia.

El líder de la ciudad era un brutal bárbaro llamado Rath Ordos, el que ayudó a sacar del poder a León e instauró la iglesia de Nirvana. Su líder, Alexander Gaeris, es el líder filosófico de esta secta .

En relación a los Orcos, Rath es respetado por ellos por su fuerza, pero también es odiado por algunos, como Grumush, ya que el humano mató a la esposa de este. Ello ocurrió en un confuso incidente, en el que la confundió con un varón; Rath es despreciado en cambio por otros orcos, ya que su corazón alberga amor y bondad, características que son despreciadas por la raza orca.

Con dicho clérigo de segundo al mando, Atrios es ahora una ciudad dominada por la Fe y casi todas sus personas profesan devoción a Nirvana. Así también casi todos los ciudadanos son clérigos o paladines, siendo la primera la forma de vida más común.

Mas al oeste hay un asentamiento nesfariano llamado Mengus,  donde abunda el contrabando, los mercenarios y asesinos. Si bien este campamento no es apreciado por Atrios la gente va comprar clandestinamente ahí, ya que el mercado negro esta muy desarrollado.

Los intentos por erradicar ese campamento han sido varios e infructuosos, ya que si bien expulsan a la gente y requisan sus posesiones, estos sicarios y mercaderes vuelven al  cabo de poco tiempo al mismo lugar y renuevan sus operaciones.

Pero esta ciudad también es cosmopolita y se pueden encontrar en ella a demonios y razas muy raras algunas de las cuales se les desconoce su origen.

El vinculo entre las dos ciudades y las tribus que hay en los pantanos estaba dado por Fauro, un chaman humano, que por su raza y vinculo con la naturaleza puede visitar ambos frentes –Mengus y las tribus – sin ser considerado enemigo de ninguno. Sin embargo, el puente que hacia Fauro entre la civilización y las tribus se ha hecho más difícil, pues tras la ascensión de Rath muchas cosas han cambiado para mal  en cuanto a la relación con las tribus; es mas, son comunes las incursiones desde Atrios (bajo la forma de cruzadas religiosas), en las que apresan y destruyen los asentamientos orcos, en el nombre de la fe de Nirvana.

Dichas incursiones han ha diezmado casi la mitad de la población de las tribus, la cual ha sido capturada y se encuentra prisionera en Atrios.

En cuanto al ambiente de los orcos, estos seres viven en pantanos rodeados por bosques de pinos y son liderados en este momento por Mord ya que su antecesor fue capturado. En dichas tribus, la forma de liderazgo es la crazocracia, es decir el más fuerte domina y solo se le puede retar a duelo si se posee cierto nivel de prestigio, fama, honor y respeto dentro de la tribu, y – por supuesto –  el poder conseguirlo hacerlo.

Otra amenaza que ha llegado desde el norte consiste en imperiales, quienes estan armados hasta los dientes y que llegaron con un cañon enorme trasportado en tres carretas.

PRIMERA SESION:

Pero algo de luz y futuro ha llegado a la tribu de orcos. Un tipo colosal y cubierto totalmente por túnicas ha llegado a la tribu, junto con otro hombre pequeño y delgado, para proponerles  a los bárbaros un plan para rescatar a los orcos capturados.

Para ello les da información referente a entradas secretas y planos de la ciudad; el plan consiste en llegar al cementerio y cavar una falsa tumba (que tiene como nombre J.M. Morales) para entrar a través de un túnel y así llegar a la ciudad sin ser descubiertos y poder volver a salir por el mismo camino sin ser descubiertos.

Luego de llegar a la ciudad por medios subterráneos  – en los cuales hay muertos vivientes  que han atacado la ciudad antes – se llega a la iglesia y a la pieza del líder de los clérigos. Desde ahí hay que tomar una vía de ventilación para llegar hasta donde están los prisioneros y rescatarlos.

Mord, el líder de la tribu, se muestra de acuerdo con la idea y busca sus mejores tres sirvientes, entre ellos un elfo misterioso y dos de sus orcos más cercanos y fuertes. El humano delgado que iba con el hombre colosal también es integrado en esta comitiva.

Es así como este grupo comienza su misión y el camino de dos días que se tarda en llegar a la ciudad desde la tribu. Hay un par de dificultades entre los miembros del grupo ya que el humano no cree q los orcos sean capaces de ir de manera sigilosa y lo dice abiertamente.

Una vez cerca del cementerio y de la tumba van a revisar la atalaya que supuestamente posee un guardia. Los miembros más sigilosos realizan esta misión y tras muchos resguardos llegan a la parte superior de la atalaya y asesinan al guardia, el que para su sorpresa ya estaba muerto y llevaba horas asi.

Siguen su camino y logran entrar al túnel por la falsa tumba. Siguen por el camino y de pronto el que lideraba la comitiva se precipita 40 pies y es rodeado por muertos vivientes, que lo atacan para devorarlo. Se inicia un difícil combate pero finalmente esta comitiva sale victoriosa.

Siguen por el camino y llegan al cuarto del clérigo, el cual es saqueado. A continuación, subiendo por una escalera, ven como una mujer confiesa que ha visto sus derechos vulnerados, por lo cual es inmediatamente castigada y asesinada por el clérigo, el que descarga un golpe brutal en contra de la fémina mientras grita “hereje”.

Siguen por otro camino secreto y a través de el los cánticos se oyen cada vez más fuerte y por medio de una abertura se puede ver una especie de rito sagrado, con el cual – apelando a que no serían ellos sino Nirvanna – se iba a dar muerte a los prisioneros.

Grumush en un arrebato se lanza a atacar a Rath, quien se encontraba también rezando en la iglesia, e inmediatamente le sigue el otro orco, el cual se lanza contra Alexander, el líder de los clérigos, y lo mata en el sitial sagrado. El complicado y poderoso rito se interrumpe y mucho poder vaga por el aire. Después se inicia un combate de proporciones, donde algunos prisioneros son liberados, pero los clérigos son demasiados (alrededor de 100). El hombre misterioso toma el poder; al morir Alexander el asume el mando y ordena a sus clérigos al ataque de los invasores.

Se vislumbra como todo fue una trampa para hacerse del poder. Entre tanto los albores del combate el templo se comienza a desmoronar: todo se torna confuso y no se sabe si es por el poder  sin control o los cañonazos  que súbitamente comienzan a llover y desmoronan el tempo.

Se desarrolla la lucha y aparecen los soldados imperiales, los que se entrometen en la lucha. En ese intertanto Grumush ataca a Rath y le hiere en la espalda, pero eso no impide que este ataque a los imperiales. Mientras en el otro extremo del templo se desarrollaba un combate entre Kopross y el orco, en contra del nuevo líder de los clérigos. Aquel ser gigantesco finalmente se había quitado sus togas  y se podía vislumbrar que estaba completamente cubierto de símbolos sagrados y que portaba una enorme maza demoledora que aplastaba a los prisioneros y a quienes se le oponían.

Un suceso extraño que ocurría cada vez que el titán daba muerte a un orco prisionero, era que los demás que seguían con vida, aventureros y prisioneros, comenzaban a sufrir extraños síntomas de debilidad.

Los aventureros, al ver la superioridad numérica y de poder de los clérigos, deciden retirase, rompen un cristal de la catedral y escapan. Pero antes el elfo lanza una cruda revelación contra el nuevo líder de los clérigos, acusándolo de el montaje, a la vez que el humano le promete venganza y que dará con el para matarlo, lo que cae sobre el clérigo como una misteriosa maldición

Uno de los prisioneros liberado muestra nuevos caminos secretos y logran escapar. Pero sin duda algo cambio: el extraño poder había hecho algo mas que difundirse sin control, los había vinculado y ahora esta claro que debían permanecer juntos o su destino se sellaría.